Lucía baja del tren y ve la gran estación de Sevilla. Lleva una mochila azul y un viejo mapa de la ciudad. En la salida espera su abuela con una sonrisa cálida. Las dos se abrazan durante un largo rato y luego caminan por las calles estrechas del casco antiguo. El cielo está gris, pero a Lucía la ciudad le parece preciosa de todas formas.