Es una tarde tranquila en el parque de la ciudad. Mía se sienta en un banco y lee un libro. De repente nota algo brillante debajo del banco. Se agacha y encuentra una llave vieja y oxidada. La llave tiene un símbolo extraño en el mango. Mía se pregunta a qué puerta podría pertenecer. Un hombre mayor se sienta a su lado y observa la llave.